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Mi Experiencia como escort, con un romántico…

La encargada me llama: hay un cliente en el Hotel Arts que pide una señorita española que hable inglés, puedes?
Son las 23.30 pm llamo un taxi, saludo educadamente, le indico el hotel sin demasiadas explicaciones puesto que es muy conocido en la ciudad. A esas horas una chica joven, súper arreglada, española es sospechoso ir al Hotel Arts, veo clavada la mirada del taxista, por el espejo, en mi cara con una sonrisa pícara: va usted muy guapa seguro que tiene suerte, se atreve a comentarme, por un segundo pensé en darle la contestación más rápida, pero lo medité; esto lo he elegido yo, y ésta actitud es una de las más inofensivas consecuencias que ello acarrea, coge aire y sé educada.

En la puerta del hotel, como siempre, sus dos botones me abren la puerta del taxi y me saludan, le acompaño al ascensor?
Muy amable, pero no es necesario, sigo mi paso firme a esos grandes, brillantes y modernos ascensores que tantas veces me han prestado sus relucientes espejos para ultimar mis retoques y en ocasiones, darme el último granito de moral. ( EL MAQUILLAJE COMO AYUDA!!!!)
Que no os engañe mi talante progresista, a veces la moral flaquea.
Ya en la puerta, llamo despacito y me abre Billy, un señor de unos 50 bien llevados años, su bata blanca atada sin botones, le da una apariencia
Romántica, dulce y muy atractivo. Algo que por suerte pude confirmar.
Eres xxxx verdad? si claro no lo parezco? pues sinceramente ganas en persona, me sentí aliviada aunque no sorprendida jaja,,,
Aquí tienes tu sobre, gracias, lo cuento discretamente y aviso a la agencia que todo está correcto.
En la mesa tenía preparadas las dos copas de champagne, me ofrece la mía, hablamos un rato y me empiezo a poner cómoda, él en todo momento está pendiente de mí en cuanto a detalles tan agradecidos como; quieres tomar otra cosa? te apetece que pidamos algo que te guste? …
Entramos en materia, nuca pensé que un hombre podría acariciar de esa manera tan suave, tan cuidada, tan delicada, entrelazando sus dedos en mi larga melena, desnudándome con esa sutileza tan poco dada en este oficio, respirando en mi nuca con sonidos entrecortados, sentía el aire como si viniera de un ser inalcanzable.
Esto es algo que se siente sólo con un caballero que está cálidamente atraído por su compañera en ese momento. Me sentía tan bien, que me olvidé que era un cliente.
Tumbados en la cama, se quiso situar en la clásica postura, misionera, para verme los ojos y poder estar más cómodo (según el) así estuvimos un tiempo, mientras sentía sus manos acariciarme por todo el cuerpo bajando lentamente hasta tener sus dedos en mi parte genital perfectamente lubricada, le pido para ir más despacio por miedo a que esto acabara, así cambiamos de postura para poder hacer un francés absolutamente placentero, me consta que para los dos, y seguidamente tener la relación más gustosa que recuerdo en mucho tiempo.
Terminamos abrazados, como adolescentes, diciéndonos lo bien que nos sentíamos. Hablamos de nuestras cosas un rato, hasta que yo decido ir al baño, me hubiera encantado ducharme con él, pero no se lo quise decir, cual fue mi sorpresa una vez dentro se metió conmigo, empezamos con las caricias, los besos y el francés para volver a la cama y tener una impresionante segunda relación.
Pidió dos horas más a la agencia de escorts.
Esta segunda probamos alguna postura más y en fin….
Pasado el tiempo, el tenía una importante reunión el día siguiente, nos despedimos asegurándonos una segunda parte, pero otra vez me demuestra ser un caballero vistiéndose con sus ropa habitual para acompañarme hasta la puerta en la que ya me esperaba el taxi.
Nunca antes me habían acompañado y menos tomado la molestia de vestirse exclusivamente para mí.
Estoy segura me llamará otra vez y seré; la más afortunada de las mujeres, la más cuidada de las escorts en Barcelona y la más feliz del hotel Arts



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